No es fácil comprender un crepúsculo

2015 Allegro Gallery / Panamá

Hasta que un buen día se comprende, se entiende que todo lo que se puede saber cabe en el hueco de la mano (o de un caracol, pero de los grandes)
¿Es posible hacerle una pregunta a un paisaje?
¿Es posible no hacerle preguntas a un desierto?
Tal vez la composición clásica sea la más adecuada para dejar ver lo que en verdad se quiere mostrar:
La soledad del sobreviviente en un paisaje posible, familiar pero vuelto tan extraño.
La mirada glacial de quien se sabe solo y sin embargo te está mirando.
Una justa proporción de calidez y frialdad, lo que avanza y lo que retrocede. Las sombras se alargan, se alejan, se afinan. Son ultramar, violáceas, frías. Los colores pierden su fuerza. Es que el desencanto es pálido. Días que se suceden en un mudo existir rosa, celeste, marfil. Un eco del pasado, de la infancia que todavía sigue pero que un poco ya se fue. Encerrarse y aún así poner en exposición ese cerramiento. Lo que está roto y se podría reparar con casi nada. O será que nada lo repara.

En el crepúsculo se encuentran el fin y el principio. Intersección de dos mundos. Intervalo de luz incomprensible.

escrito por Mercedes Pujana y María Allemand