La Condesa Sangrienta

2007 La Casona de los Olivera / Buenos Aires

Entre el rojo y el blanco habitan Erzsébet Báthory y estos cuadros.
En tensión, el rojo y el blanco
(la sangre de las doncellas y el vestido inmaculado de la condesa)
ambos se buscan para ensuciarse mutuamente, y ser lo que es el otro: que el blanco sea rojo, y el rojo blanco.
(el vestido blanco de la hermosa alucinada pide a gritos ser manchado por el rojo de la sangre de las que gritan,
y una vez rojo, ella vuelve a ponerse un vestido blanco).
La mancha es siempre limpia, entonces.
Se despoja, se aísla, se recorta.
Recortada la condesa y sus doncellas en estos cuadros, aislados del castillo el rojo y el blanco
(puestos entre paréntesis del resto de lo que existe)
pues es sólo entre el rojo y el blanco que Báthory habita, y estos cuadros.

Carito Santos