Ojos de precipicio
2010 Galería Isidro Miranda / Buenos Aires
Contar un pic nic como si fuera un asesinato, contar un asesinato como si fuera un pic nic,
aconsejaba un maestro del relato.
Aquí ha ocurrido algo que no ha ocurrido.
No ha ocurrido lo que ocurre.
Lo único cierto es lo susurrado.
Susurrado el peligro y susurrada la tranquilidad del hogar:
la delicia de la tragedia en el preciso instante en el que no es tragedia.
Lo único cierto es lo sospechado.
Aquí estos personajes, a punto de ser culpables, a punto de ser inocentes;
ellas, en el momento infinito de lo que no se sabe.
Lo único cierto es el precipicio.
Y los ojos que nos arrojan a él, o nos mantienen al resguardo.
Carito Santos








